Cómo hablar con los adolescentes sobre cómo lidiar con los depredadores en Internet

By Common Sense Media®
Cómo hablar con los adolescentes sobre cómo lidiar con los depredadores en Internet

Usa este guion para iniciar una conversación con tu hijo.

Es posible que no queramos pensar en la posibilidad de que nuestros hijos traten con personas malintencionadas en Internet. Sin embargo, para muchos padres, es lo más aterrador de la vida digital de nuestros hijos. Si bien solo el 9 % de los niños reciben instigaciones sexuales no deseadas en Internet, y solo el 4 % de los depredadores trata de establecer contacto fuera de Internet, es importante tomar precauciones. No siempre vamos a estar con nuestros hijos y, por más doloroso que sea, no podemos controlarlo todo. En cambio, debemos brindarles información como una herramienta.

Podemos comenzar con medidas de seguridad, tales como evitar las aplicaciones que facilitan el contacto con extraños (como Kik y Tinder), mantener las cuentas privadas y establecer límites sobre dónde y cuándo tu hijo adolescente puede usar un dispositivo (por ejemplo, no debe hacerlo cuando está solo en su habitación por la noche). No obstante, la herramienta más poderosa es guiar a los niños con nuestra voz. En definitiva, debemos ayudarlos a encontrar las palabras adecuadas que deben decir (o escribir) en ciertas situaciones y a reconocer cuándo necesitan pedir ayuda. Como padres, sabemos que esto requiere repetir las cosas muchas veces, generalmente hasta que nuestros hijos pongan los ojos en blanco y digan: “¡YA SÉ!”. También puede ser complicado: los adolescentes quieren ser aceptados y pertenecer, por eso, la atención positiva de alguien puede ser realmente persuasiva. Además, las personas malintencionadas no son siempre extraños; a veces tu hijo los conoce, pero luego las cosas se tornan raras o atemorizantes.

Estas son algunas ideas sobre cómo hablar con los niños sobre este tema difícil. Para poner las cosas en movimiento, encuentra 5 o 10 minutos en los que tu hijo se muestre receptivo (en otras palabras, no interrumpas su programa favorito ni le exijas hablar) y dile que quieres enseñarle habilidades similares a las de poder cambiar una llanta. Pueden sacarte de una situación difícil. También puedes enmarcarlo en algo así como una prueba de manejo. Para usar las redes sociales, deben poder hacerlo de manera segura. Asegúrate de reconocer que es posible que ya tengan muchas de estas habilidades, así que esta podría ser una oportunidad para mostrarlas. Siéntete libre de usar este guion literalmente o improvisa, ¡lo que sea que te dé resultado!

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: ¿Qué debes hacer si alguien que no conoces te contacta a través de Internet?

Las mejores respuestas:

  • No le respondería siquiera.
  • Si fuera insistente, le escribiría: “No quiero hablar contigo. No vuelvas a escribirme”.
  • Si continuara, lo bloquearía, denunciaría al usuario y ya no respondería.

Seguimiento: Pero ¿qué harías si parece inofensivo y agradable? O ¿qué sucedería si aparentemente sabe cosas sobre ti?

Las mejores respuestas:

  • Es fácil descubrir cosas sobre la gente en Internet y aparentar que las conoces, así que no es un motivo para chatear.
  • Algunos pervertidos piden fotos e información personal de inmediato, y otros pueden aparentar ser agradables al principio. De cualquier manera, es alguien que no conozco, así que no tengo que preocuparme por ser amable.

Seguimiento: ¿Qué sucede si solo quiere una foto, tu usuario de Snapchat o tu número de teléfono para que puedan enviarse mensajes de texto? Es decir, esta persona no sabe dónde vives, ¿cierto? ¿Qué tan peligroso podría ser eso?

Las mejores respuestas:

  • Si alguien comienza a pedir fotos o información personal, es una señal de alerta, y siempre diría que no.
  • Si digo que sí una vez, le doy la posibilidad de pedir más fotos y más información.
  • Una vez que alguien tiene mi número de teléfono, puede llamarme en cualquier momento y en cualquier lugar, y también es más fácil obtener más información sobre mí, así que de ninguna manera.

Seguimiento: ¿Qué sucede si dice que ya tiene una foto vergonzosa y, si no envías más, la compartirán con todos?

Las mejores respuestas:

  • Sé que no compartí nada demasiado vergonzoso, así que ese tipo de amenaza no funcionaría.
  • Incluso si tuviera una foto que no quisiera que tuviera, si le enviara una, nunca dejaría de pedirme otras.
  • La posibilidad de que me avergüence una vez es mejor que enviarle más fotos. Eso solamente empeoraría el problema.

Seguimiento: ¿Qué sucede si tus amigos piensan que es divertido chatear con esta persona solamente en broma?

Las mejores respuestas:

  • Puedo decirles que parece seguro y divertido cuando estamos todos juntos, pero que esta persona podría volver a intentarlo cuando uno de nosotros esté solo.
  • Ya que no sabemos nada de esta persona, es más seguro no compartir nada, incluso si fuera en broma.
  • Podemos encontrar otra cosa que hacer en lugar de eso.

Moralejas: Los depredadores en Internet frecuentemente estudiarán una situación antes de pedir más información. Si los rechazas oportunamente, es probable que se den por vencidos. Si compartes algo con ellos, mantienes la conversación; no colaboras para terminarla. Algunas veces, dirán que ya tienen algo vergonzoso para chantajear a alguien para que envíe fotos (a veces llamada “sextorsión”), pero enviarles más nunca detiene el hostigamiento; solo lo aumenta. Además, si bien puede parecer una diversión inofensiva en ese momento, hay una persona real detrás de la otra pantalla cuyas intenciones no son buenas, así que esa no es una persona a la que debas molestar o hacer enfadar.

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: Pero ¿y si esta persona realmente parece conocerte a ti o a uno de tus amigos? ¿Qué deberías hacer entonces?

Las mejores respuestas:

  • El enfoque más seguro es que si no conozco a alguien en la vida real, no hablo con ellos en Internet.
  • Puedo preguntarle a la persona su nombre completo y luego consultar con mi amigo para ver si es legítimo.
  • Puedo poner de excusa a mi padre o tutor y decir que no me permiten chatear con extraños.
  • Si continúa, puedo dejar de responderle. Si aun así continúa, puedo bloquearlo (y ahora se confirma que es realmente un pervertido).

Moralejas: Ya que los adolescentes frecuentemente conocen personas en Internet antes que en la vida real, podría haber realmente un amigo de un amigo del otro lado del teclado. También podría ser que el adolescente esté intrigado por saber de quién llamó la atención repentinamente. Si bien podría ser totalmente seguro, si lo alientas demasiado a que conozca personas en Internet sin saber quién está realmente del otro lado, el adolescente puede terminar compartiendo demasiada información personal y una falsa intimidad, lo cual puede hacerle bajar la guardia. Además, los depredadores a veces investigan y obtienen información de los perfiles de redes sociales para generar confianza, entonces puede parecer que te conocen, pero no es así. Este es también un buen motivo para que los adolescentes piensen en la repercusión que tienen en Internet y en el material que comparten en línea. Los adolescentes que comparten fotos sensuales o mucha información personal en Internet están más en riesgo de ser víctimas de un depredador en Internet.

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: ¿Qué sucede si la persona realmente te conoce, pero no estás realmente interesado en tener un contacto virtual?

Las mejores respuestas:

  • Puedo rechazarlo amablemente diciendo algo como: “Oye, no quiero chatear, pero nos vemos en la escuela. ¡Hasta luego!”
  • Si sigue intentándolo, puedo dejar de responder y, si no se detiene, puedo bloquearlo.

Moralejas: Es difícil (y muy bueno) para tu hijo practicar poner límites. Además, si bien es bueno ser educado si alguien te conoce en la vida real, no tienes que ser amable si no respeta tus límites. Es mejor bloquearlo que ser agradable con él y es mejor estar a salvo que ser cordial.

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: ¿Qué sucede si la persona te conoce y a ti te interesa, pero no te sientes cómodo?

Las mejores respuestas:

  • Debo seguir mis instintos y decirle que debo irme.
  • Después de haberme desconectado, entonces ahí puedo tomarme un momento para darme cuenta de qué me hizo sentir incómodo: ¿abusó de la confianza y actuaba como si fuéramos mejores amigos?, ¿hizo preguntas personales?, ¿pedía que le enviara fotos?

Moralejas: A veces, la defensa más importante y confiable es nuestro instinto, así que si algo te hace sentir incómodo, confía en ti mismo, incluso si eso significa finalizar la conexión con alguien que te gusta. Cualquier persona que te pida fotos (especialmente fotos en las que posas o fotos sensuales) es una gran señal de alerta y es mejor que te desconectes para evitar la presión y poder detenerte y pensar.

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: ¿Qué sucede si no conoces a esta persona, pero es muy amable y te demuestra cariño en un momento en que realmente lo necesitas?

Las mejores respuestas:

  • Aunque puede ser tentador hablar con alguien que no esté involucrado en mis problemas, no es una buena idea abrirse a alguien que quizás no tenga una buena intención.
  • Si realmente necesito alguien con quien hablar, debo encontrar a alguien en quien pueda confiar, incluso si es un amigo de la familia o un maestro. Hablar con un extraño en Internet puede sentirse bien al principio, pero al final solo termina causando más problemas.

Moralejas: Los preadolescentes y adolescentes están en una edad sensible, en la que quieren ser más independientes de sus padres, pero también anhelan una atención positiva. Esta combinación puede hacerlos más vulnerables. Asegúrate de que tu hijo tenga vínculos positivos fuera de la familia y tenga personas con las que pueda hablar (y recibir apoyo) durante estos años en los que a veces te rechazan.

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: ¿Qué sucede si sientes que conociste a alguien realmente bien en Internet y te piden encontrarse en persona?

Las mejores respuestas:

  • ¡De ninguna manera! Aprendí sobre el “peligro de los extraños” cuando era pequeño, y sé que esto no es seguro.
  • Conocer a alguien en Internet es diferente a reunirse con esa persona en la vida real, solo. Podría ser totalmente diferente en persona.
  • Los adultos hacen esto todo el tiempo con las aplicaciones de citas, entonces parece como si fuera lo mismo, pero sé que hay gente aterradora y no quiero meterme en una situación en la que de repente vaya a estar en peligro. No vale la pena siquiera.

Seguimiento: No es seguro encontrarte con alguien que no conoces. Pero si lo hicieras, ¿cuáles crees que son las formas más seguras?

Las mejores respuestas:

  • Creo que nunca me sentiría seguro haciendo esto. Las personas, especialmente las mujeres y las niñas, salen lastimadas; además, prefiero ir a lo seguro y encontrarme con gente que conozco cara a cara.
  • Reúnete durante el día en un lugar público y lleva contigo a un amigo. Asegúrate de que otros amigos sepan dónde estás y con quién te encuentras. Comparte con otra persona el nombre de la persona, el número de teléfono o cualquier otra información que tengas.

Moralejas: Transmitimos a los niños mensajes confusos sobre hablar y conocer personas en Internet: compartimos información personal en Internet todo el tiempo y utilizamos aplicaciones de citas, sitios y salas de chat para encontrarnos con extraños. Además, los preadolescentes y adolescentes que sufren de angustia emocional son especialmente vulnerables porque anhelan atención y vínculos positivos, por lo tanto, si observas que tu hijo se retrae, es reservado y oculta las interacciones en línea, es hora de hacer algunas preguntas. Si bien es bastante raro que los depredadores pidan encontrarse en algún lugar que no sea Internet, sucede, por eso es importante conocer los vínculos y las actividades de tus hijos.

Pregunta a tu hijo adolescente lo siguiente: ¿Cuándo crees que es momento de pedirme ayuda o pedir ayuda a otro adulto?

Las mejores respuestas:

  • Creo que cada vez que sienta que las cosas se vuelven atemorizantes, te lo contaría por si acaso.
  • Sé cómo bloquear y denunciar a alguien si es necesario, pero si alguien no deja de molestarme o si tengo miedo, pediré ayuda.

Autora: Christine Elgersma (Common Sense Media)

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