¿Por qué el mejor control parental eres tú?

By Common Sense Media®
¿Por qué el mejor control parental eres tú?

En lugar de tomar una decisión drástica, sé la guía que los oriente.

Si tu hijo está en línea, es probable que haya habido ocasiones en las que hayas querido realizar un seguimiento de todo lo que envió por mensaje de texto, ver su historial completo de redes sociales o simplemente desconectar Internet por completo. Esas son las ocasiones en que deseas contar con controles parentales perfectos, algo que te otorgue todo el acceso y la autoridad deseados sin empeorar una situación adversa. Si bien hacer clic en algunos botones en un dispositivo de hardware o descargar un servicio de supervisión parece no implicar demasiado esfuerzo, la verdad es que el control parental más efectivo es gratis e implica conocer a tu hijo muy bien. Así es: se trata de ti. Las herramientas y configuraciones digitales te pueden ayudar a mantenerte al tanto de la vida en línea de tus hijos, pero no pueden reemplazar tu intervención, la apertura al diálogo y tu ayuda para que tomen decisiones responsables. ¿Quieres convencerte aún más? Estas son las razones clave por las que eres el mejor control parental:

La lucha contra la tecnología por medio de la tecnología misma puede fallar. Si se lo proponen, los niños pueden derrotar a casi cualquier control parental. Uno de los truismos de la era digital es que tus hijos probablemente saben más que tú, y para ellos es muy fácil buscar en Google: “¿Cómo puedo desactivar los controles parentales?” y leer las instrucciones paso a paso para deshabilitar el software o dispositivo que hayas seleccionado cuidadosamente. Por supuesto, existen herramientas que hacen lo que prometen y te ofrecen algo de comodidad y control… al menos por un tiempo. Por lo tanto, si apagar Internet con un simple botón resulta útil para tu familia, es probable que, si al mismo tiempo entablas un diálogo, esta medida sea más efectiva. Y si tu hijo deshabilita tu control parental, déjalo aprender cómo programar para que pueda canalizar sus habilidades de manera positiva.

Espiar no es sostenible. Los niños, especialmente los niños más grandes, pueden sentir que los controles parentales invaden su privacidad. De acuerdo con un estudio, la pérdida de confianza provocada por los controles parentales puede debilitar toda tu relación. Una cosa es simplemente apagar Internet, pero si intentas hacer un seguimiento de las cuentas de redes sociales de tu hijo o leer sus mensajes de texto, es posible que termine creando nuevos perfiles y lleve sus conversaciones a otras plataformas alejadas de tu mirada indiscreta. En cambio, cuando decidas que es hora de que utilicen Internet o tengan un teléfono, hazles saber de antemano que harás verificaciones puntuales, no para “atraparlos” ni para meterte en sus asuntos, sino para apoyarlos mientras aprenden a alcanzar un cierto equilibrio en el mundo digital. Si decides utilizar dispositivos o plataformas de control parental, convérsalo para que puedan servir como una red de seguridad mientras tu hijo aprende a navegar. El mundo de los medios digitales y su influencia en nuestros hijos son demasiado complicados como para encontrar soluciones simples o establecer una supervisión muy estricta.

Tus palabras repercuten en mayor medida. En lugar de tomar una decisión drástica, sé la guía que los oriente. La enseñanza y estructuración de un enfoque positivo al mundo de Internet tendrán una repercusión mucho más duradera. El hecho de poder apagar Internet en tu hogar en momentos clave puede ser muy útil, pero también es como si siempre abrocharas el cinturón de seguridad de tu hijo y no lo dejaras hacerlo: a la larga queremos que recuerden que se deben abrochar el cinturón por su cuenta. Para que un niño logre recordar algo genuinamente, las investigaciones demuestran que cierta información requiere repetición a lo largo del tiempo. Si, en reiteradas ocasiones, les muestras un enfoque positivo y, al mismo tiempo, hablas sobre el uso de los medios y la tecnología a lo largo del tiempo, ayudarás a tus hijos a controlarse y desarrollar habilidades para la vida adulta. Ellos recordarán tus sugerencias si dices cosas como: “Recuerda pensar antes de publicar”, “No hables con extraños en Internet” y “Usa una configuración de privacidad efectiva”. A medida que la nueva tecnología llega y se va, somos la brújula de nuestros hijos, la guía constante en una constelación que sigue cambiando de forma, y​los controles parentales basados​en la tecnología nunca serán una pauta tan sólida como nuestra influencia.

El aprendizaje se enciende al generar espacios de apertura, no cuando apagamos Internet. A veces, permitimos que nuestros hijos utilicen dispositivos porque necesitamos unos minutos para terminar algo, y es importante establecer límites de tiempo y hacer inspecciones puntuales, ya sea de forma verbal o mediante un control parental digital. Pero cuanto más podamos mirar contenidos y jugar con ellos, más aprenderán de los medios que están usando. Las investigaciones muestran que el simple hecho de sentarte con tus hijos mientras miran contenidos aumenta su conciencia, lo que puede hacer que sean más receptivos al aprendizaje. También puede mejorar las habilidades de alfabetización y la empatía, y, puesto que somos quienes mejor conocemos a nuestros hijos, cuando los medios muestran contenidos que se aplican específicamente a las vidas de nuestros hijos, podemos utilizar esas instancias para entablar un diálogo, hacer preguntas y establecer conexiones. Además, cuanto más estructuramos este diálogo con nuestros hijos en función de los medios de comunicación, mayor será su enfoque crítico, la formulación de preguntas propias y el aprovechamiento de lecciones para sus propias vidas.

Autora: Christine Elgersma (Common Sense Media)

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